Agroindustria Venezolana: Por Qué Ahora Es un Momento de Entrada Interesante
Hay una regla no escrita en los mercados emergentes: los mejores momentos de entrada son cuando la narrativa es negativa pero los fundamentales físicos siguen siendo sólidos. Venezuela es, en este momento, un caso textbook de esa regla aplicada al sector agropecuario. La narrativa es conocida: años de control de precios, expropiaciones, desinversión, éxodo de productores. Pero los fundamentales físicos —tierra, clima, agua, hatos bovinos— siguen siendo extraordinarios.
El agro venezolano en números
Venezuela tiene aproximadamente 30 millones de hectáreas de tierra apta para uso agropecuario. De esas, menos del 40% están en producción activa. El resto está subutilizado o en proceso de recuperación. Para comparar: Brasil utiliza alrededor del 65% de su tierra apta. Esa subutilización no es solo un problema —es una reserva de capacidad productiva que no requiere deforestar un solo árbol para activarse. El capital que entre a recuperar tierras ya habilitadas tiene un costo de entrada mucho menor.
Los sectores con más potencial inmediato
La ganadería bovina de carne es el más desarrollado. Los llanos tienen infraestructura —caminos, corrales, pozos, jagüeyes— que nunca desapareció del todo. Los productores que mantuvieron sus fincas durante los años difíciles lo hicieron precisamente porque el ganado tiene una resiliencia natural que los cultivos no tienen: si el precio baja, se espera; si llueve poco, se rota; si no hay concentrado, se vive del pasto.
La ganadería bovina de carne en los llanos venezolanos es el activo agropecuario más resiliente del país. No es el más sofisticado ni el más rentable en términos absolutos, pero es el que más aguanta.
La recuperación del agro venezolano va a venir de capital privado organizado que entienda los riesgos, tenga horizonte de mediano plazo y pueda operar con transparencia en un entorno regulatorio que, aunque imperfecto, existe. Cinaruco es un ejemplo pequeño de ese modelo. Cada ciclo que se gestiona bien y devuelve el capital con el rendimiento prometido demuestra que el modelo funciona.